13 sep. 2016

"Hágalo usted mismo"

Autoría: Rodrigo.
Música: mecano - las cosas pares.
"Desde la renuncia de mi compañera de trabajo estoy solo durante la comida..."
Hay un lugar popular al que asiste gente joven, yo solía ir con mi compañera, ahora me da pena volver sin ella; el propietario me conoce al igual que los meseros, de los cuales uno de ellos es una hermosa chica que siempre me atiende mejor si voy acompañado, no quiero verle la cara y que me atienda sin su sonrisa, no estoy enamorado de ella, solo me gustan sus atenciones especiales.
Fotografía: Tasja Brewis

Pase la noche leyendo las tragedias de Sófocles, vaya que sus personajes tienen conflictos. Más allá de los personajes megalicos, capaces de grandes actos heroicos, me quede rumiando un personaje menor. Tecmesa, la esposa de Ayax, una mujer dependiente (en estos tiempos así se le podría considerar, en aquellos supongo era la costumbre). Esta mujer apenas tiene deseo y voluntad; y con mucha suerte, apenas puede tomar acciones sobre su destino. Su vida está condicionada a la voluntad de su hombre, el cual no le pertenece, al contrario.

Me arme de valor y decidí ir a comer sin compañía. Escribiría solo, pero me suena como una palabra de ultratumba. Pase, me senté, me saludo el propietario, me sonrió, no hizo preguntas estúpidas como «¿vienes solo?»,no, él es un hombre que sabe no hacer enfadar a sus clientes.

Estaba por levantarme, aun antes de leer la carta, movía los pies, golpeaba el borde de la mesa con los dedos, estaba hipervigilante de la gente joven y me acorde de Tecmesa. Ayax le decía “que las mujeres se ven mejor calladas”, algo así como que las mujeres calladas son hermosas o… a saber, como La pequeña sirena de Hans Christian Andersen, que la babosa renuncio a su voz por un pene, mi punto se sustenta en que ella no tenía uno y él príncipe sí.
Fotografía: Xochi Romero

¿Qué me faltaba a mí? ¿La vagina de mi ex compañera? Deje de hacer tanto drama y mantuve la calma. Solicité algo para beber, primero, luego pensé en la comida y allí, solo, en medio de la gente joven, me sentí importante, megalico.

Luego comencé a rumiar que tendría que volver caminando hacia el trabajo... sin compañía.






No hay comentarios.:

Publicar un comentario