6 ago. 2015

La Gran Guerra

Invitado: Alberto Fuentes
Música para acompañar mientras lees: Joshua Bell - Tchaikovsky - Violin Concerto in D major

Estimado lector, en ésta ocasión me he tomado la libertad de escribir esté texto con el objetivo de engancharte a leer una novela histórica, la cual se adueñó de mi vista, pensamientos e imaginación cuando decidí abrir la portada del libro y sumergirme hasta lo más profundo, frío y espectacular de lo que fue “la Gran Guerra".  

Te estoy hablando de “La caída de los gigantes”, de Ken Follet: un libro ágil, bien documentado, y cargado de relaciones interpersonales para así terminar de explicar con gran claridad los detalles de la Gran Guerra. La lectura sumerge al lector en una historia épica, siguiendo los destinos de cinco familias diferentes a lo largo y ancho del mundo. Pasando por América, Alemania, Rusia, Inglaterra y Gales, continuando la evolución y camino de sus personajes a través de la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y las primeras luchas por los derechos de la mujer.  
Al dar inicio, Ken Follet comienza la historia en su tierra natal: Gales, con el personaje Billy Williams, un sencillo minero; en América encontramos a Gus Dewar, un estudiante de derecho con el corazón partido por un desengaño amoroso. En Rusia, dos hermanos huérfanos: Grigori y Lev, quienes se ven en medio de una revolución que trastoca sus vidas y acaba por separar sus caminos. Como nudo entre las historias encontramos a la hermana de Williams, quien trabaja en Inglaterra como ama de llaves de Lady Fitzherbert, enamorada de un espía alemán: Walter von Ulrich. 

Es espectacular el ejercicio de historia que realiza Ken Follet con este libro. Elaborando la línea de estás cinco familias a modo de retrato social. En ocasiones el Libro es un poco lento, aunque éste hecho es muy circunstancial, ya que la excelente labor del autor en su documentación y la riqueza de su narrativa subsanan con creces la apreciación. Este libro ayuda a comprender la verdadera dimensión de la Gran Guerra y el impacto social en la sociedad europea.  

[...] Siguió una pausa. Billy se sintió muy vulnerable; el suelo bajo sus pies era sólido, pero podía colar el cuerpo sin problemas por entre los barrotes, ampliamente separados, de los laterales. La jaula colaba de una maroma de acero, pero ni siquiera eso era seguro: todo el mundo sabía que el cable de Tiroentwys se soltó un buen día en 1902 y la jaula se precipitó hasta estrellarse contra el fondo del pozo. Murieron ocho hombres.   Sonó la señal que anunciaba que el embarcador que había al pie del pozo había cerrado su puerta. 
El operador de superficie accionó una palanca y sonó otra señal distinta. La maquinaria de vapor empezó a silbar y se oyó el sonido de otro golpe.  La jaula se precipitó al vacío.   Billy sabía que el elevador bajaba en caída libre al principio y que luego frenaba justo a tiempo de realizar un aterrizaje suave, pero no había teoría que valiese para prepararlo para la sensación de precipitarse en picado hacia las entrañas de la tierra. Sus pies se separaron del suelo y se puso a gritar, aterrorizado. No pudo evitarlo.  Los hombres se echaron a reír. 
Sabían que era su primera vez, y dedujo que debían de haber estado esperando su reacción. Vio, demasiado tarde, que todos se estaban agarrando a los barrotes de la jaula para evitar la sensación de flotar en el aire, pero aquello no sirvió para aplacar su miedo. No consiguió dejar de gritar hasta que apretó los dientes con todas sus fuerzas. [...] [...]De pronto, Gelert empezó a aullar y se puso a caminar en círculos con el rabo entre las patas.  ¿Qué le pasaba al animal?  Al cabo de unos segundos, Ethel sintió una especie de temblor en el suelo, como si estuviera pasando un tren expreso, a pesar de que la línea de ferrocarril terminaba a un kilómetro y medio de allí.  Maud arrugó la frente y abrió la boca para decir algo, pero entonces se oyó un restallido como de un trueno. [...] 
¿Cuántas personas a día de hoy se pasan la vida quejándose de sus trabajos? ¿Cuánta gente codiciosa en el mundo, teniendo todo, mataría a su propia familia para tener una mayor riqueza? ¿Cuantos líderes han tomado decisiones estúpidas a causa de su ignorancia? . . . lo dejo a tu criterio.

Simplemente es un libro brutal por la cantidad de hechos que narra desde tan diversas ópticas y por supuesto, la cantidad de historia que aprendes al tiempo que te entretienes y disfrutas. Sin duda alguna, se trata de un magnífico recorrido por los difíciles tiempos de la Primera Guerra Mundial y sus años venideros. 

Por esto y más, estimado lector, te reto a que te aventures en éste libro maravilloso, que es el primero de una trilogía llamada The Century. Una saga de alto caché que te hará reflexionar y hacer una introspectiva de lo que, quizá, el día de hoy estás haciendo mal.  

Sin más, gracias por leer el artículo.  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario