9 abr. 2015

"Costumbre" vs Creatividad

Música para acompañar: Daft Punk - Get Lucky

A quién no le ha pasado estar en la calle y ver a una persona con la típica costumbre de sacar un refresco, lo abre, lo consume, y luego, sin pudor alguno, lo bota al suelo como si nada, habiendo incluso, un basurero a pocos metros de él. ¿Por qué la gente bota la basura al suelo?, ¿Es por ignorancia?, ¿Por flojera?, ¿O por qué simplemente no saben las repercusiones que este trozo de PET en el suelo puede tener para la humanidad?

Me acuerdo que hace un par de años tuve una experiencia que cambio por completo mi vida. No solo eso, sino también la mentalidad de otras personas dentro de mi entorno laboral y social. Todo comenzó un día como cualquier otro… Me dirigía hacia el trabajo dispuesto a cumplir con los objetivos planeados el día anterior. Era de esos días que se vuelven inolvidables por tener el placer de gozarse en un clima neutro, un poco de calor con aire fresco. Cuando llegue a las afueras de la empresa en la que laboraba anteriormente, me encontré algunos colaboradores que esperaban la hora de entrada a su jornada laboral. El tiempo lo tenían encima, faltaban 5 minutos para las 14:00 horas (hora de entrada); obviamente ellos entraban a las 14:00. Conforme yo avanzaba por la banqueta hacia la entrada de la planta de operaciones, vi que bebieron rápido unos refrescos y tiraron las botellas vacías al suelo. “El sentimiento de racionalidad” me invadió [al puro estilo William James (gran filósofo del siglo XIX)] y cuando llegué a ellos recrimine por lo que habían hecho, a lo que acto seguido, uno de ellos comenzó a decirme todo tipo de garabatos verbales y gestuales, en un vago intento de comunicar que no le importaba absolutamente nada lo que yo dijera. Lo ignoré…

¿Qué se puede hacer frente a este tipo de personas o actitudes? ¿Cómo hacerles entender que su acción nos afecta a todos? Fueron dos preguntas que retumbaron en mi mente todo el día. Al día siguiente, lo único que se me ocurrió fue ofrecer una regla moral para distinguir el bien del mal en base a la creatividad (una de mis palabras favoritas). 

El “talón de Aquiles” de mi equipo de trabajo era hablar sobre la NFL, más porque nos encontrábamos a escasos días del famoso Super Bowl. He ahí la idea de crear un ovoide que me iluminó aquella tarde:



El mismo día recogí las botellas vacías de dichos refrescos y con una pequeña chispa de genialidad forjé una herramienta muy objetiva. Como podrán ver en la imagen de arriba, el ovoide es muy simple: dos botellas de refresco, cinta adhesiva, pegamento industrial y agua pluvial. Con el cual, maté dos pájaros de un tiro:
1. Los esqueletos de PET estaban destinados por bien a vencer, sobrevivir y cambiar la mentalidad de 48 personas en aquellos tiempos, y  ¡fue un éxito!, engendraron una cultura de cuidado medio ambiental qué dio resultados muy positivos.
2. Ese pequeño artilugio se convirtió en una arma potente para integrar a mi equipo de trabajo y estimular su creatividad, a su vez erradicando sus costumbres laborales.

Considero  que las costumbres de este tipo no son pensamientos racionales, a loF sumo son lemas repetidos, prejuicios, imaginaciones deshilachadas faltas de sustento, nociones preconcebidas, mandatos sociales no filtrados, ocasionalmente sentimientos apropiándose de palabras, una manera imperfecta de emplear nuestra mente en un intento por "controlar" las situaciones. Por tal motivo, creo firmemente que las costumbres se pueden transformar en conocimiento, y si fuera posible, en diversión.

Ideas tan sencillas pueden cambiar la mentalidad de personas que nos rodean de forma positiva. El ovoide me sirvió para sistematizar un sin fin de ideas, que se fueron aportando por los colaboradores después de una larga charla sobre la creatividad aplicada en todos los procesos operacionales, y no dudo que, muchos de esos viejos colegas aplican esa "regla moral” hoy en día en sus vidas personales. 

Estimado lector, después de aventurarte a leer éste artículo te reto a que cambies las costumbres y hábitos de este tipo con acciones que impulsen tu desarrollo personal. Devora la siguiente palabra: Creatividad. Créeme, su universo es amplio, es una puerta para expresarse y resolver problemas a través de pequeñas y grandes creaciones de todo tipo. Debemos valorar no solo las grandes creaciones trascendentes y descomunales, sino también las actividades cotidianas modestas tan necesarias para la vida laboral, social e individual.


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